Medio Ironman 2009

Abril 2, 2013
Publicado en Aprendizaje, Autosuperación, Bienestar, General

“Las victorias privadas, preceden a las victorias publicas”.

El Tiempo: 6 dìas antes, nos habìamos juntado en un bar para definir el circuito, horarios, comida, preparación, forma de correrla, y fecha para cambiarla en el caso de una tormenta anunciada.

El Concepto: No somos necios, somos persistentes.

La Idea: Correr mi 2do Medio Ironman en Buenos Aires, pero esta vez compartido. Juani, es el compañero de esta expedición.

En una expedición, a diferencia de una aventura, uno transita un proceso de visualizaciòn. Asì como A.Barragàn, si no me equivoco, estudiò durante 4 años los factores que convertìan en éxito o fracaso su Expediciòn Atlantis, desde Europa a America. En una ínfima escala, y con mucho menos coraje, emprendimos nuestra expedición de 1,9k nadando, 90k en bicicleta y 21k corriendo en la Ciudad de Buenos Aires.
Me levantè solo, sin que suene el despertador, sentì que es ese dìa en el que todo va a salir bien, que estàs alineado. Ni quiero mirar la hora, para hacer el calculo de lo que puedo seguir durmiendo. Dejo de mirar el techo y cierro los ojos. Suena el telefono. Esa era la alarma que tenìa que escuchar fuera de mi casa, no en la cama.
Me levanto rapido, miro la hora. Habìa puesto el despertador en 730 Pm. Comì algo rapido y me fui planteandome si serìa o no un buen dia para estar haciendo deporte por mas de 6 horas.
Habìa dejado todo listo la noche anterior, por lo que en unos minutos y transpirando, me fui para la pileta.
Llego al vestuario y estaba Juani con toda su ropa arreglada para cada etapa. Empezamos a charlar, separar las bolsas y fuimos para la pileta. Nuestra base de operaciones iba a ser la sede Palermo de CUBA.
Fuimos a la pileta, y a las 9:30 dijimos, largamos.
Iba a tratar de contar las piletas, pero últimamente, como encontrè un ritmo, nado mas por tiempo y no cuento las piletas. Me quedè mas tranquilo sabiendo que Juani las iba a contar. A las 12 perdì la cuenta. Eran 76 piletas de 25 metros. En la pileta ibamos a un ritmo parejo, y todo fue pensamientos, emprender, viajar, materializar. Ese dìa querìa materializarlo como estaba planeado. Viviendolo.
Me tocò compartir el andarivel con otra persona y mis pensamientos solo eran interrumpidos por la intranquilidad de chocar de frente.
Al final de un largo, cuando tocamos la pared, Juani me grita “Faltan 6!”. Conexiòn Total con la carrera. Nadamos esos 6 y salimos de la pileta. Vestuario. Bolsas. Ropa. Salimos. Agarramos las bicicletas y nos fuimos en direcciòn al Kdt por las precarias calles del planetario.

“Valentia para empezar, perseverancia para continuar”.

Llegamos al kdt, entramos a la pista y empezamos a girar ese circuito de 1,2k. La idea era comer cada 45`un gel e hidratarnos constantemente, nuestra cabeza tambièn sabìa que teniamos que terminar antes que la posible lluvia comenzara. A un promedio de 30 k/h y con buena cadencia hicimos los km. Charlando, encontrando gente que hace un tiempo no veìa, con mucha endorfina y feliz de estar dandole sentido a ese sabado y a al compromiso de correr al menos un ½ Ironman por año, hasta que me muera.Paramos cerca de los 60km para ir al baño, llenar las caramañolas y seguir andando. Cuando faltaban unos pocos kilómetros, ya empezaban a caer unas gotas.2 etapa terminada. Llegamos a CUBA para hacer la ùltima transición, luego de haber estado forzando las màquinas mas de 4 horas.
Gol de Estudiantes o pasaba una comunidad de Catalunya.
Cuando estamos en el vestuario escuchamos como se empezaba a caer el cielo. Dejè a un lado el protector solar que ya se habìa convertido en obsoleto y me puse vaselina en los pies para evitar que las medias que iban a estar mojadas por 2 horas, friccionen con mis pies. Remera? Para que. Gorro? Para que.

“No existen los cazadores de leones veteranos, vagos”

Este año, iba a ser distinto. La hidratación pasaba a un segundo plano, el tema era cuanta lluvia iba a caer y como cuidar las piernas de correr mojados 21k. Salimos en cuero a comenzar el circuito. Llevamos gatorade y calculabamos 2 aprovisionamientos. Uno en una Ypf y la otra en la casa de los padres de la novia de Juani.
En estas carreras, quieras o no sabès que en algùn momento tenès un bajòn. Es difícil hacer 113k sin que en algùn momento te plantees porque estàs haciendo eso y no arreglando la pata del revistero que postergàs hace un año. Ibamos enteros y felices corriendo por los lagos. No habìa nadie. Era como si Dios nos hubiera cerrado los bosques de Palermo para nuestra locura. Con momentos en los que corríamos con el agua arriba de los tobillos
El tema del agua, es realmente sorprendente. Cada vez que llueve la mayorìa de los humanos huyen como si fueran de azúcar. A los 3`de estar bajo el agua, ya no hay nada mas que mojar, por lo que te acostumbràs a esa realidad.

“Si te gusta el durazno, bancate la pelusa”

El tiempo pasaba y el cansancio empezaba sentirse. Las piernas empezaban a ponerse rìgidas. Ya habiamos pasado las 5 horas entre los 91,9k recorridos, las transiciones en el vestuario del club, y las cargadas de caramañolas. Luego de unas vueltas por los bosques, ir a River y volver dando mas vueltas al lago. Los patos y nosotros. Llegamos a la facultad de derecho por Libertador y agarramos Figueroa Alcorta. Cada vez faltaba menos y esa extraña sensación que “una vuelta es mas corta que una ida”. No se bien porque… al llegar al Rosedal, le daríamos una vuelta, para recorrer mas de 1500 metros y cumplir los 21 en la puerta del club.
Habia 2 formas de correrlos, una cumpliendo con la vuelta completa y la otra robando unos metros para hacer mas corto el dolor que se hacía sentir en cuerpo y cabeza. Decidimos correr como corresponde todo. Nada mas idiota que engañarnos a nosotros mismos.
Del otro lado, estaba totalmente inundado, lo rodeamos por el lado de afuera y ya volviendo a Figueroa Alcorta. Levantamos el ritmo de la corrida para imprimirle al cerebro el estímulo de que cuando estàs cansado, siempre podés exigirte un poco mas. Cruzamos la calle, y entre el barro y pedazos de asfalto llegamos a la calle del club. Recorrimos los últimos metros con una lluvia que no habìa parado nunca y nos abrazamos.

19 de Diciembre del 2009.
“El campo de batalla està aquí. En nuestras personas e instituciones.” (John Dewey 1895-1952)

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