Que son las Creencias? Que se puede hacer?

Agosto 13, 2015
Publicado en Aprendizaje, Autosuperación, Bienestar, General, Principios

creer es crearCreemos. Desde niños.

Desde el principio creemos en lo que nos dicen en nuestro ámbito familiar y social.
A medida que vamos creciendo, en algunos casos nos damos cuenta que mucha de esas creencias eran solamente mantenidas por una fuerte tradición.

Cuales son los diferentes tipos… como cambiarlas?
Es interesante lo que hace cada uno, con lo que cree ser.

El fin no es determinar la mejor forma de utilizarlas, sino de mostrar lo poderosas que son, y lo importante de plantearlas, desarrollarlas, y si es necesario, reemplazarlas.

Las creencias dominan las decisiones que tomamos y lo que hice fue explorar sobre las creencias durante un viaje que fue desde la capital de Argentina hasta Machu Picchu.

Viaje latam 2015
Que hacemos con ellas? De donde surgen?

Me tocó cruzarme con todo tipo de creencias correspondientes a personas con y sin formación profesional. Jóvenes, adultos, ancianos. La variedad de personalidades fue una experiencia enriquecedora.
Cambiar de moneda, de cultura, cruzarme con personas que salieron de distintos países y que llevaban varios meses de viaje.
Por ejemplo, en una situación me crucé con una española llamada Lucrecia, que se había quedado sin dinero (y no quería pedirle a familiares y amigos). Cuando le pregunté si estaba preocupada; su respuesta fue: “Cuando te quedas sin dinero, el viaje se pone realmente interesante”.

La mayoría de las personas viajan con un “Juicio” sobre los demás.
Pueden ser del tipo:
“El (Boliviano, Peruano, Chileno, Argentino) es así”. Es mas enriquecedor no creer que una nacionalidad te convierte de una manera u otra. Se puede estar abierto a ver características comunes a cada cultura, pero el cerrar el concepto de una persona, por el lugar que vive o nació, limita la riqueza de la experiencia.

Hay gente que mas allá de donde nació, está abierta a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida.

Me propuse hacer reir a gente, sin ser una persona reconocida por esa capacidad. Cuanto menos dientes tenía esa persona, mas satisfacción me generaba. Hice cosas que no hago en mi día a día. Bailé en la calle, me puse de rodillas, improvisé una novela (para conseguir el descuento de vendedoras), durante algunas partes de mi estadía, ayudé a funcionar en forma mas efectiva algunos negocios gastronómicos e incluso de servicios de hostales, con la posibilidad, incluso, de haber encontrado a un socio de un proyecto para generar experiencias satisfactorias en viajes a Machu Picchu y un mejor entendimiento de la civilización Inca.

1.- INTRODUCCION

Uno nace sin creencias. Un bebe, luego un niño, es una esponja de conceptos y aprendizajes…

Algunos de ellas serán: “Los hombres no lloran”, “Si te portás mal, pasará esto…”, “Sino hacés caso…” y luego el entorno, refuerza o no esos conceptos que al “creerse”, se convierten en… CREENCIAS.

Cuando uno hace un deporte de alto rendimiento, vive el concepto de “Sos lo que comés”. Hay alimentos que nutren y otros que no. Los famosos alimentos vacíos (de nutrientes) solo aportan al cuerpo calorías “vacías” que incrementan el estado de pesadez y falta de energía.

Cuando uno vive un proceso reflexivo intenso, se vive el concepto de “Sos lo que pensás”. Hay pensamientos que nutren y otros que no. Los famosos prejuicios solo aportan perder la posibilidad de aprender y crecer como persona.

“Es mas fácil desarmar un átomo, que un prejuicio” (Albert Einstein).

Que es una creencia? Una creencia es:

1.- Idea o pensamiento que se asume como verdadero.

2.- Conjunto de creencias, de normas de comportamiento y de ceremonias de oración o sacrificio que son propias de un determinado grupo humano y con las que el hombre reconoce una relación con la divinidad (un dios o varios dioses).

3.- Conjunto de principios ideológicos de una persona, un grupo social o un partido político.

En este trabajo exploraremos las tres. Un claro ejemplo de cómo se incorpora una creencia, en y desde la infancia, en la cultura Cristiana es con “Papa Noel”. No solo tiene que ver con la imaginación o la ingenuidad, sino con que la gente en la que mas confiamos y amamos, nos dice que es cierto. Por otro lado, hay una situación que refuerza la conveniencia de creer. La existencia de un “Presente” o “regalo” (Analogía con la creencia del Ratón Pérez cuando a un niño se le cae un diente de leche).

Durante el recorrido y mientras escribía y releía la bibliografía, fui viviendo distintas situaciones, observando mi propia realidad, y lo que me generaba el interrelacionarme con los demás, buscando ver cuales de mis creencias o supuestos, eran “funcionales” o cuales quedaban expuestos para darme cuenta que debían ser reemplazados.

Para completar este trabajo, se exploró con variada bibliografía: La vida, la muerte, el sufrimiento, la efectividad… el Ser.

2.- PLANTEO DEL TEMA

Uno no da mucha importancia a ese proceso que de niño tuvimos y que luego nos dimos cuenta que no era cierto. Seguimos creciendo e incorporamos otro tipo de creencias. Que características pueden tener las creencias, mas allá de si son verdaderas o no?

Pueden ser insignificantes, limitantes o potenciadoras.

Algunos ejemplos de creencias:

La vida es dura / No valgo para nada / Nunca voy a llegar a nada en la vida / Cuando tenga un buen trabajo seré feliz / Tendría que haber estudiado mas para tener un mejor trabajo / Querer es poder / Todo depende de mí / Si me esfuerzo lo suficiente, todo tendrá sentido / No soy lo que estudié / La felicidad depende de la gente de la que uno se rodea.

En que creemos? En que lugar de nuestra cabeza está? Que es lo que hacemos y hasta que punto nos define como personas y sobre todo, como define nuestro tipo personalidad?

¿Cómo saber qué lleva a una persona a creer en algo? ¿Se cree en las cosas por medio de sentimientos? Y si es así, ¿cómo llegamos a esos sentimientos? ¿Se viven los sentimiento como consecuencia de algo que uno ve o escucha?

Que alguien se prometa a cambiar no dará resultado, porque su estrategia para alcanzar el sentimiento no tiene nada que ver con lo que se dice a sí mismo (la neurociencia, comprobó mediante estudios cerebrales, que el área que se ilumina cuando uno piensa en el futuro de otra persona, o cuando uno piensa en el futuro de uno mismo… es la MISMA). Esto nos recuerda la sabiduría oriental “No dejes para mañana lo que podés hacer hoy”; y por consiguiente esto deja expuesta a la poco poderosa frase: “Mañana lo hago”.

Las creencias funcionan desde el inconsciente.

Imaginemos que es un paquete de información que se toma por cierto y que la razón o lógica no debate. Estas creencias por lo general son subjetivas, eso hace que distintas personas puedan creer lo mismo, pero que cada uno puede “armonizar” en el día a día con los demás.

Un claro ejemplo es el del “amor. Todos creemos que coincidimos en la definición de esa palabra, pero como ejercicio, dale una hoja a las distintas personas que estén con vos, y que escriban en forma anónima la definición de amor.

Todos creemos que hablamos de lo mismo y en realidad, hablamos de cosas similares.

Este ejercicio, se puede hacer con mas palabras: Libertad, pareja, amistad, inteligencia, vivir, disfrutar.

3.- DESARROLLO

“CÓMO observas afecta lo que percibes como verdadero. CÓMO operas afecta lo que puedes hacer. Las inconsistencias en la observación y las habilida- des surgen como resultado de las diferencias de los CÓMO…”

El budismo Mahamudra inspira una frase que en muchas ocasiones se le atribuye a Ghandi:

“Cuida tus pensamientos porque se convertirán en acciones, cuida las acciones porque se convertirán en hábitos, cuida los hábitos porque se convertirán en tus características, cuida tus características, porque se convertirán en tu destino. Tu destino, es tu vida”.

Lo que somos, pensamos, hacemos, nuestro carácter y nuestros valores, comunican mucho más que lo que decimos o hacemos.

No es lo que nos sucede lo que mas afecta nuestra manera de conducirnos, es nuestra interpretación de lo que nos sucede lo que nos “condiciona”.

La forma como vemos al mundo, de cómo lo interpretamos, de cómo entendemos nuestro lugar en él, nuestras actitudes y nuestra conducta son el resultante de nuestros paradigmas o modelos mentales. Si aprendemos a tener un mejor paradigma, un mejor nivel de pensamiento, estaremos en la ruta a un mejoramiento SIGNIFICATIVO.

Una creencia funciona en forma de hábito.

Un Hábito es un principio que se internaliza. Es el solapamiento y la integración de tres elementos: CONOCIMIENTO, HABILIDAD, y ACTITUD.

Conocimiento > Que hacer.

Habilidad > Como Hacerlo?

Actitud > Porque hacerlo? Quiero hacerlo?

Stephen Covey plantea en el best seller “7 hábitos de la gente altamente efectiva” un concepto interesante. Como pasar de la dependencia a la independencia, para luego ser “interdependiente”.

Para pasar de la dependencia a la independencia, es necesario una victoria Privada. Esto requiere distintos hábitos (Ser proactivo, Tener un fin en mente, Tener prioridades).

Para pasar de la independencia a la interdependencia es necesario una victoria Pública. Esto requiere mas hábitos (el concepto Ganar/Ganar, buscar entender antes de ser entendido y sinergizar y finalmente “Afilar la sierra” que es mejorar el ciclo).

Cuanto tiene que ver un hábito o el desarrollo del mismo con las creencias?

Mucho. Para poder generar o desestimar un hábito es necesario creer que se puede. Para Covey estos 7 hábitos son los que tiene una persona altamente efectiva y que en ese proceso, entiende y transforma su forma de ser de “Dependiente” a “Interdependiente”.

Entrando en el tema de las creencias, para Robert Dilts, una clase de creencia se denomina expectativa de objetivo, lo cual quiere decir que uno cree que su objetivo es alcanzable.

Quiere decir que uno cree que es posible superar una situación. Cuando una persona no cree que un objetivo es alcanzable, se siente desesperanzada. Y una persona desesperanzada no emprende la acción adecuada para buscar la solución (Conduce a la inacción).

Otra clase de creencia recibe el nombre de expectativa de autoeficacia. Esto significa que uno cree que el objetivo es posible y que uno tiene lo que hace falta para alcanzar ese objetivo. Esto quiere decir que uno cree que dispone de los recursos necesarios para alcanzar la solución.

Una persona puede creer que un objetivo es alcanzable para otros pero que no es posible para el mismo. Cuando la persona cree que no tiene lo que le hace falta para alcanzar una solución, es común encontrar en esa persona una sensación de desamparo. La ausencia de una expectativa de autoeficacia da como resultado una sensación de desamparo (Conduce a la inacción).

Las dos clases de creencias (Expectativa de objetivo y de autoeficacia) son esenciales para emprender una acción que permita alcanzar los objetivos deseados.

Cuando alguien se siente a la vez desesperanzado y desvalido, se vuelve apático.

Si le pide a una persona que evalúe sus expectativas de objetivo y de autoeficacia, se encontrará a menudo con una incongruencia, (muy común en entrevistas en la televisión o charlas con amigos) como por ejemplo ver a la personas que verbalmente dice que “sí” y con la cabeza está diciendo que “No”.

Si uno se guía solamente basándose en lo que la persona dice, perderá la mitad del mensaje.

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Tipos de creencias

  1. Creencias sobre la causa

Uno puede tener creencias acerca de lo que causa algo. ¿Cuál es la causa de que una persona sea creativa? ¿A qué se debe de que el negocio sea próspero? ¿Qué le hace fumar? ¿Cuál es la causa de que no consiga perder peso? La respuesta que dé a cada una de estas preguntas será una declaración de creencia.

Podría decir: “Tengo mal genio porque soy Argentino” o «Mi familia es propensa al mal de estómago”, o “Si salís sin abrigo te resfriarás”.

La palabra “porque” (explícita o implícita) suele indicar una creencia sobre la causa.

Por ejemplo: Una compañía grande se veía acosada por un alto índice de ausentismo. Un gran número de empleados tenía resfriados y gripes. El presidente de la compañía explicó que estaban reparando a fondo los sistemas de aire acondicionado y ventilación del nuevo edificio, porque suponían que la causa de las enfermedades estaba en una mala ventilación. Un grupo de asesores descubrieron más tarde que la oficina donde todo el mundo estaba enfermo había sufrido cuatro importantes reorganizaciones en los últimos siete meses.

¿Cuál era la causa de que tanta gente se enferme? ¿Las tensiones de la reorganización, el sistema de ventilación o los gérmenes? Las creencias sobre la causa provienen de los filtros de la experiencia.

Si usted cree que “x” causa algo, su comportamiento se orientará a hacer que “x” ocurra, o deje de ocurrir si tiene consecuencias negativas.

  1. Creencias sobre el significado

¿Qué significan un acontecimiento, o qué es verdaderamente importante o necesario? ¿Qué significa que uno tenga una enfermedad grave? ¿Qué significa que no pueda dejar de fumar?, ¿Significa que uno es débil? ¿Significa que uno es un fracasado?.

Las creencias sobre el significado se traducen en comportamientos congruentes con la creencia. Si uno cree que las dificultades para dejar de fumar se deriva de una incongruencia, probablemente trabajará para integrarlo; si uno cree que significan que uno es débil, quizá no se emprenda ninguna acción hacia la integración y solución.

  1. Creencias sobre la identidad

Son mas complejas. Las creencias sobre la identidad engloban causa, significado y límites. ¿Cuál es la causa de que uno haga algo? ¿Qué significan los comportamientos? ¿Cuáles son los límites personales?

Cuando uno cambia las creencias acerca de su identidad, se convierte de algún modo en una persona distinta. Estas creencias son también las que pueden impedir cambiar, sobre todo porque muy a menudo uno no es consciente de ellas.

Hay diferencias entre las creencias sobre la identidad con las fobias. Las fobias suelen ser comportamientos que no encajan con la identidad; éste es uno de los motivos de que, por lo general, resulte mas fácil cambiarlas.

En las fobias, el miedo en cuestión se halla fuera de la definición que uno hace de su propia identidad. Por lo mismo, resulta mas fácil esta cuestión que si se tratara de algo que constituye un parte de la identidad.

Entonces, las creencias pueden ser de significado, de identidad y de causa. Pueden referirse al mundo exterior incluyendo a las demás personas, o pueden tener que ver con el propio “yo” y la propia identidad.

Las creencias son en gran medida procesos inconscientes de pensamiento organizado. Puesto que son principalmente inconscientes, resultan difíciles de identificar.

Con una creencia inconsciente, no se le puede preguntar a una persona: “¿Cuál es la creencia que te limita”, porque ella no lo sabe. En un caso así, se pueden obtener dos respuestas: o la persona le contesta algo o no dice nada. Si responde, puede estar ofreciendo una pista falsa o alzando una cortina de humo; si no contesta, es que ha llegado a un punto muerto porque no tiene ni idea. No suele ser fácil definir las propias creencias, porque hasta tal punto forman parte de la experiencia cotidiana que resulta difícil tomar distancia y verlas con claridad.

Se pueden encontrar creencias limitadoras mediante el trabajo con las cortinas de humo. Cuando se llega al punto muerto, pueden recibirse respuestas como: “No lo sé…” o “Lo siento, pero me he quedado en blanco”, o “Esto es una locura; no tiene ningún sentido”.

Paradójicamente, ésta es la clase de respuestas que indican que está a punto de salir a la luz una creencia limitadora.

Las pautas de lenguaje que más comúnmente suelen indicar una creencia son los operadores modales y las nominalizaciones, y es característico que tengan que ver con lo que la persona puede o no puede hacer, debe o no debe, y debería o no debería hacer.

También es posible escuchar: “Soy así”, “Tengo mala ortografía”, “Soy una persona obesa”. Estas afirmaciones indican creencias de identidad que limitan la idea que la persona tiene de si misma y de lo que puede hacer para cambiar.

Las creencias también pueden expresarse como fenómenos de causa y efecto, que a menudo se manifiestan en declaraciones del tipo “Si muestro mi personalidad, me rechazarán” o “Justo cuando empiezo a tener éxito, todo se convierte en basura”.

Si uno pretende cambiar su identidad o alguna creencia limitadora propia:

  • Tiene que saber cómo hacerlo.
  • Tiene que querer su objetivo de un modo congruente.

  • Debe tener la creencia de que le es posible hacer ese cambio.

Puede tener todas las capacidades, todo el entrenamiento y todo lo que necesita para ser eficaz en algo, pero si uno es incongruente acerca de eso o si no tiene la creencia de que puede hacerlo, no logrará obtener el cambio que desea.

Todo lo que necesitamos hacer, es ver los ciclos de cambio que hemos pasado desde la infancia, adolescencia, y las etapas de vida adulta, para encontrar numerosos ejemplos de este ciclo. Al entrar y pasar por relaciones, trabajos, amigos, parejas, etc., desarrollamos creencias que nos sirven, y las dejamos ir otra vez, al pasar por una transición a una nueva parte del camino de nuestras vidas.

Lo que “queremos creer”, lo que “creemos en realidad”, y lo que “solíamos creer”, son como grandes cuencas en un paisaje.

Las experiencias e ideas, tanto percibidas como imaginadas que forman nuestras vidas se pueden recolectar o descansan en el fondo de estas cuencas. Si uno visualiza estas experiencias como una pelota o una canica que puede pasar por ese paisaje, para poder pasar de “querer creer “algo a “actualmente creer” algo, debemos pasar primero por la parte del paisaje en la que estamos “abiertos a creerlo”.

La parte del paisaje donde uno” está abierto a creer” algo nuevo es menos estable que las partes en al fondo de la cuencas a sus lados, y la inversión de esfuerzo para alcanzar esta parte del paisaje suele ser mayor. La cuenca de “actualmente creo” se representa como más profunda que las otras porque las ideas en las que “creemos en la actualidad” generalmente son sostenidas con mayor fuerza y son más estables que las que “queremos creer” o “solíamos creer”.

Algunas veces también lleva más esfuerzo mover una de nuestras creencias actuales hacia la parte menos estable de nuestro paisaje donde comenzamos a estar abiertos a la duda. Una vez que hayamos hecho esta transición, ciertos aspectos de la creencia se caerán de regreso a la cuenca de las creencias actuales, mientras que otros irán a descansar en la parte del paisaje que mantiene esas creencias de las que estamos conscientes que solíamos creer, pero ya no creemos más.

Si hay un tema que puede cambiar nuestro sistema de creencias en la religión es la resucitación y la reencarnación.

Nos hicieron creer que la vida se acaba, que la muerte es el fin. Y así, vivimos con miedo la vida por el temor a la muerte. Cuando en verdad, si somos almas eternas. Morimos para renacer.

Resucitar o reencarnar es creer que el creador sabe lo que hace.

Jesús derrotó a la muerte para que nosotros creyéramos en la vida eterna. Entonces Jesús es la luz, no la cruz.

El mundo material está vivo. Todo es energía. Desde el árbol de la calle hasta el banco de la plaza. Desde que entras a una casa, sabes si en ella hay amor por la energía que se vibra; también el dolor de las personas, o los hospitales, donde uno se siente enfermo desde que entra. Todo lo creado es de la misma energía que el creador, dicen los Mayas.

El buscador es el que está en busca de sí mismo.

4.- ANALISIS, CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES.

Historia de los Sistemas de Creencias

La historia de la civilización es la historia de las creencias originadas o adoptadas por individuos influyentes. Cada movimiento político, cada religión, cada filosofía tiene su inicio en la expresión confiada de una sola creencia.

Esta creencia inicial probablemente es expresada como un comentario espontáneo. Mientras más atención atraiga, con mayor frecuencia es repetida. Mantente alejado del tigre o tratará de comerte.

Cuando la creencia es repetida, se extiende y adquiere la categoría de conocimiento. Como conocimiento puede ser utilizada para sustentar creencias posteriores. La selva no es segura. ¿Por qué? Porque el tigre vive allí.

Así los sistemas de creencias – conjuntos de conocimiento – surgen los sistemas de creencias parecen ser un proceso evolutivo natural, pero ¿surgen de una situación que necesita una solución o crean una situación que necesita una solución? ¿Es la selva peligrosa debido al tigre o debido a las creencias acerca de los tigres? ¿Acaso las expectativas que se le imponen al tigre le comunican a éste una sugerencia no verbal de cómo debería comportarse? ¿Hay entre las criaturas una comunicación entre bastidores que coreografía sus interacciones según alguna resolución de las expectativas creadas por sus creencias?

Desafortunadamente, antes de que la población general tuviera oportunidad de hacerse estas preguntas, alguien descubrió que los sistemas de creencias eran valiosos. Mientras pudiera hacerles sentir a las personas que tenían necesidad de ellos, se les podía comerciar a cambio de comida, refugio o seguridad. CÓMO-TRATAR-CON-TIGRES (o algo análogo a los tigres, p.ej., serpientes, hambre, depresión, muerte, etc.) era un sistema de creencias valioso, mientras se pudiera confiar en que el tigre llenara su rol de depredador peligroso. El adoptar políticas de disparar- sin-previo-aviso ayudó a eliminar a los tigres mansos que no estaban cumpliendo con su rol.

Con el tiempo ciertos individuos, familias, tribus y finalmente hasta organizaciones gubernamentales, desarrollaron un fuerte interés personal por exaltar ciertos sistemas de creencias. En muchos casos el sistema de creencias se convirtió en la base de la supervivencia económica del grupo. La venta de sistemas de creencias (o el nivel social obtenido por el obsequio de los sistemas de creencias) se convirtió en el propósito fundador de grandes organizaciones. Las religiones proselitistas nacieron. Apareció el tributo que los organizados le exigían a los no organizados. La arquitectura, el arte y la ciencia evolucionaron al servicio de los creyentes fieles.

Para asegurarse que la organización propia sobreviviera y prosperara, era necesario mantener cuidadosamente administrado el balance entre “los tigres” y “las soluciones a los tigres”. Las soluciones que eran demasiado efectivas requerían de la creación de problemas más desafiantes y por ello más lucrativos. Las nuevas creencias que desembocaron en enfermedades, hambre y enemigos humanos mortíferos, superaron el miedo al tigre.

Comenzaron las guerras de creencias. Cuando un grupo veía que el poder y la influencia que le otorgaba su sistema especial de creencias se erosionaba, debido a la introducción de sistemas de creencias competitivos, sus hombres jóvenes eran dolorosamente adoctrinados con las creencias del grupo y transformados en ejércitos. Cualquier estudio detallado de la historia revelará un conflicto inicial entre creencias (¡una discusión!) como el factor fundamental de los conflictos en este planeta.

Pocas veces se discutía en las guerras cuáles eran las creencias que crearían las experiencias más deseables, sino que más bien eran una competencia para determinar de qué grupo eran las creencias que (como hijos) sobrevivirían. Lo correcto de una creencia estaba determinado por la ferocidad de sus creyentes.

La ironía de la guerra fue que civilizaciones enteras peleaban por preservar sistemas de creencias que resultaban en la auto-opresión y generaban una autodestrucción mayor que las armas más mortíferas de sus enemigos. Y apareció el fascismo.

Las creencias fueron glorificadas. La escolarización obligatoria adoctrinó a la fuerza a generaciones enteras con creencias. Las creencias crecieron en importancia hasta que fueron más valiosas que la vida. Cualquier miembro que no peleara y se arriesgara a morir por las creencias de su grupo era considerado un cobarde.

No había nada más inhumano que la batalla luchada en nombre de la “creencia verdadera”. No era posible dar tregua cuando la gente peleaba por una creencia sagrada. El hombre que estaba convencido que el honor de su familia, el honor de su país y quizás hasta la salvación de su propia alma dependían de la destrucción de su enemigo “que tenía creencias equivocadas”, no mostraba piedad ni se esperaba que la tuviese. Mientras más sangre se derramaba defendiendo una creencia, más sagrada e infecciosa se volvía para las generaciones sucesivas.

Más de una vez, las creencias acerca de los países, acerca de Dios y acerca de las necesidades económicas han proporcionado las justificaciones para las guerras mundiales que han dejado a las civilizaciones del victorioso, al igual que a las del vencido, en cenizas.

La tolerancia podría encontrarse entre las lecciones más importantes que jamás se hayan enseñado.

El Alma Suprema del universo, el ser sin límites, yo soy eso.(Amritbindu Upanishad).

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Durante el viaje conocí mucha gente. Durante el viaje conocí muchas creencias.

Algunos ejemplos de lo que surgió de las charlas con estas personas.

Silvia (36) en Tafi del Valle. Ella es de San Miguel de Tucumán. Estaba feliz cuando usaba sus tacos altos y se vestía coquetamente (tenía sobrenombres referidos a eso). Un día fue a Tafi del Valle a acompañar a una amiga que quería irse a vivir ahí. Al tiempo, la amiga se volvió a su casa y ella se quedó. Tenía un noviecito de Villa Gesell con el que la estaba pasando bien…

Hoy está casada con ese novio. Tienen 2 hijos y son los dueños de un hostal donde se respira hospitalidad, cordialidad y donde ofrecen una tarifa única donde incluyen Desayuno, y cena echa por ellos mismos. Tienen un auto de muchos años, que les sirve para moverse e ir 1 o 2 veces por año a Villa Gesell a visitar a la familia de su esposo. Sus amigas ahora dicen que es “la hippie”.

Ella cree en el poder de transformarse y de buscar disfrute en lo que se hace.

Pablo (47) en Tilcara. Consiguió su empleo trabajando en San Ignacio, Misiones; de donde es su mujer. Casado con Beatriz, manejaban un hostal y un día el dueño del hostal en Tilcara, le ofreció ser el responsable en esa localidad de Jujuy.

El cree que la mejor forma para vivir es siendo responsable. Que la excelencia es un hábito y que la alegría y el trabajo duro permite que uno consiga lo que busca.

Jorge (43) en Purmamarca. El trabaja en una oficina de turismo. Su mujer dejó de trabajar en su telar con hilados finos porque cuestan ser vendidos. Hoy se vende lo mas económico. El consiguió este trabajo y lo hace con mucha responsabilidad.

El cree que el trabajo lo define a uno y que uno no puede ser de una manera y trabajar de otra.

Lucy (34) en Iruya. Tiene un comedor con un menú variado. Ella cocina junto a su marido y uno de sus hijos colabora alcanzando el menú, platos o lo que sea necesario a las 3 mesas que hay dentro de la sala. Ella juega al futbol los fines de semana y tiene una sonrisa muy pura. Es tímida y le cuesta recibir los elogios del fantástico “valor por dinero” que ofrece en su restaurante.

Ella cree que el trabajo hace bien y que si es responsable haciéndolo, siempre va a haber gente sentada en esas mesas.

Romeo (54) en Villazón. El es taxista en esta ciudad fronteriza. Charló mucho de política y la situación actual en Bolivia desde un punto de vista muy agradable para escuchar. No tiene estudios. Es objetivo y constructivo en su análisis. Sus hijos viven: Uno en Estados Unidos, y los otros 2 en La Paz, Bolivia. Al primero ya le pagó los estudios y hasta que el 2do no se reciba, el no tiene el dinero para ir a EEUU a conocer a su nieto.

Cree que en este pueblo fronterizo nunca va a faltar trabajo. Trabaja las horas necesarias para alcanzar su objetivo. Desea el momento en el que su hijo se reciba, para poder irse a EEUU al menos 2 años.

Jorge (45) en Uyuni. El es el dueño de un hostal. Trabaja ahí todos los días y hace otros trabajos desde la computadora. Es enérgico, tiene una muy buena actitud y hace perfectamente su trabajo de anfitrión.

El cree que la actitud de uno define todo. Dice:” Si lo podés hacer ahora, hacélo. Para que esperar”. “Si te gusta algo, buscálo”, y le gusta relacionar estas frases con otras preguntas que le hacen y muchas veces se lo escucha decir: “Recuerdas lo que dije antes?. Porque vas a esperar para ir a ese lugar?”

Bea (26) en Copacabana. La conocí a las 1130 de la mañana. Eramos 5 y fácilmente negociamos la ocupación de un cuarto del hotel donde trabaja y vive. La volví a ver a las 20 horas cuando un grupo de personas la encontraron inflexible sobre el precio del último cuarto (era un 35% mas caro que lo que pagamos a la mañana) y se dio el siguiente diálogo:

-Usted se está perdiendo un cuarto por no bajarme el precio!

– Yo no me pierdo nada. En un rato va a venir mas gente.

– (El potencial cliente con bronca) la insulta.

Ella cree que lo importante es tener el hotel casi lleno. A la mañana busca colocar los cuartos de los pisos superiores (Solo accesible por escaleras) a precios económicos. A medida que pasa el día y se va llenando prefiere subir las tarifas y completar la ocupación a los precios mas caros.

Yuri (40) en Cusco. Es el dueño de un hostal. Trabaja con su mujer y su cuñado. Sus hijos colaboran y toda la familia vive en el hostal. Siempre sonrié, hace chistes y aconseja a los turistas que se quedan. Lo conocí a las 515am cuando llegué a esa ciudad. Se levantó para abrir la puerta, al no haber cuartos disponibles (por el horario de check out), me llevó a la cocina, calentó agua, me indicó donde estaban las cosas del desayuno, me dio la clave del wifi, y se volvió a dormir sin antes decir: “Sentite en tu casa, agarrá lo que necesites”.

El cree que trabajar con alegría es la clave para disfrutar su negocio. No tuvo una buena experiencia ofreciendo sus cuartos y camas en internet y ahora buscó asesoramiento de sitios seguros y responsables para poder hacerlo. Conoce muy bien su negocio y sabe que con su actitud los huéspedes lo recomiendan siempre.

Alan (36) en Cusco. Es guía y vende tours en su ciudad y en otros sitios de Perú. Charlé y me asesoré con el sobre lo que iba a hacer e incluso charlamos sobre lo que había hecho en esa ciudad. Me explicó porque el cree ser un gran guía. Cuantos libros leyó y como seguía actualizando su conocimiento.

El cree que la excelencia es la clave para que su agencia de tours, prospere. Busca dar un poco mas de lo que sus clientes esperan y tiene una estrategia para comunicar lo que hace en las redes sociales. Cree que va a poder asociarse con distintas personas que piensan como él, de distintos lugares del mundo. Ya lo logró con Polonia.

Pat (42) en Machu Picchu. Ella nació ahí y tiene un puesto de comida en un lugar estratégico de la vía de tren en Hidroeléctrica. Ofrece una sopa y 3 variedades de 2do plato, además de unos sándwiches. Le gustan las novelas que pasan en la televisión. Está orgullosa de perú. Le gusta que sea conservador. Le gustaría trabajar de otra cosa que le guste mas que atender y cocinar para turistas, pero orgullosamente dice ganar mas que un profesional. Su objetivo es que sus 2 hijas estudien y se reciban, y cree que la única manera es que ellas no trabajen.

Cree en que los gays no son naturales, y que la razón principal de la crisis del valor de la moneda que vive Argentina es por la legislación que autoriza a personas del mismo sexo a casarse.

Me dijo mirándome fijo a los ojos: – En serio… no ves que al mismo tiempo que sucede lo de los gays, la argentina entró en un pozo? Creés que es casualidad? Para nada. Es la razón principal de porque Argentina está en crisis.

Vicky (35) en Villa Tunari. Ella tiene un lugar donde cocinan desayuno, almuerzo y cena, sobre una cuadra llena de estos lugares. Es amable y conversadora. Curiosa sobre el viaje que estoy haciendo. Tiene una empleada y su sobrina trabaja con ella. Ella no viaja porque cree que su local no podría funcionar sin ella (nunca salió del pueblo).

Ella cree que viajar es muy caro y que si se hace por pocos días no tiene mucho sentido. Quedo impresionada con las fotos de Machu Picchu y con el costo que tendría ella si se va por 7 días con todos los gastos incluídos.

Marcos (20) en Samaipata. Lo conocí en un hostal. El no terminó el secundario, vive con los padres y un hermano y acampaba con su carpa. Está trabajando en un restaurante del pueblo limpiando el piso, los baños y pelando verdura. Es alegre, conversador y tiene siempre una actitud positiva. Casi no tiene dinero y vive el día a día. Tiene características de inventor y sueña con estudiar para ser lutier en Tucumán.

Está buscando una bicicleta para llegar hasta Brasil y trabajar allá. Piensa en si en algún momento se va a ir a trabajar a Europa. Pregunta por los precios de pasajes y si es fácil conseguir trabajo allá. Habla de cómo va a construir un cuarto y una carpintería en el fondo de la casa de los padres. Habla del techo de tejas, de cómo va a hacer las paredes y de cuanto tiempo podría llevarle.

El cree en que va a continuar su viaje por 6 meses mas. Cuando le dije lo que observaba en él, comentó que su poder está en visualizar. El cree que si lo ve con mucho detalle, puede hacerlo.

Nick (27) en Quiaca. Nació en Holanda y vivió en Australia. Renunció a su trabajo y se llevó su bicicleta a Florianópolis. Desde ahí cruzó Uruguay, llegó a Bs. As. Y bajó hasta Ushuaia. Subió por una parte de Chile y charlando en La Quiaca, planea llegar hasta Nueva York. En total hará unos 30.000km en bicicleta. Tiene una dieta de 6000 calorías diarias toma 10 litros de agua y pedalea entre 90 y 150 km diarios. Pasó situaciones difíciles, y muchas muy gratificantes.

El cree que cada vez que tiene que pedalear en la altura o tiene subidas intensas, son un “desafío personal”. Se toma el viaje con alegría y está seguro que lo que no se puede cambiar, hay que aceptarlo. Cree en que uno debe superarse y que los desafíos y contratiempos, te fortalecen.

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Como se refiere Sri Nisargadatta Maharaj, hay que abandonar todas las preguntas excepto una: “¿quién soy yo?”.

Después de todo, el único hecho del que uno está seguro es que uno es.

El “yo soy” es cierto.

El “yo soy esto” no.

Hay que esforzarse en encontrar lo que uno es en realidad.

Para saber lo que uno es, primero se debe investigar y conocer lo que uno no es.

Descubrir todo lo que uno no es —el cuerpo, los sentimientos, los pensamientos, el tiempo, el espacio, esto o eso— nada, concreto o abstracto, que uno percibe puede ser uno. El acto mismo de percibir muestra que uno no es lo que percibe.

Cuanto más claro se comprenda que en el nivel de la mente uno solo puede ser descrito en términos negativos, tanto más rápidamente se llegará al fin de la búsqueda y uno podrá darse cuenta de que uno es el ser sin límite.

La Verdad es simple y abierta a todos. ¿Por qué uno la complica? La Verdad es benigna y amable.

Incluye todo, acepta todo. Es la no verdad lo que es difícil y una fuente de aflicción. El deseo, el esperar, el exigir.

Todos los deseos son “malos”, pero algunos son peores que otros. Cualquier deseo que uno persigue, aportará aflicción.

¿Que pasa con el deseo de liberarse del deseo?, ¿Por qué desear? Desear un estado de liberación del deseo no nos liberará. Nada puede liberarnos, porque uno es libre. Como ejercicio se recomienda verse a uno mismo con claridad sin deseo, solo eso.

¿Qué es permanente? Encontrar lo que es real en uno.

¿Cómo se busca en uno mismo? Haga uno lo que haga, el hacedor está en uno. Se debe encontrar al sujeto de todo lo que uno es como persona. Incluso si te digo que sos el observador silencioso, esto no significará nada para vos, a menos de que encuentres la vía hacia tu propio ser. Como se encuentra esa vía? Abandonando todas las preguntas excepto una:

“¿Quién soy yo?”. Después de todo, el único hecho del que uno está seguro es que uno es.

El “yo soy” es cierto. El “yo soy esto” no lo es. Hay q esforzarse por encontrar lo que uno es en realidad. Esforzarse por encontrar resultados, es penoso. Esforzarse sin buscar resultados es virtuoso.

Todo el mundo quiere vivir, existir. ¿No es esto amor a uno mismo?

Como rescata Gordon Allport (antiguo profesor de psicología de la Universidad de Harvard) en el prefacio del libro de Viktor Frankl, “El hombre en busca del sentido”, en el campo de concentración, todas las circunstancias conspiran para conseguir que el prisionero pierda sus asideros.

Todas las metas de la vida familiar han sido arrancadas de cuajo, lo único que resta es “la última” de las libertades humanas, la capacidad de “elegir la actitud personal ante un conjunto de circunstancias”. Esta última libertad, admitida tanto por los antiguos estoicos como por los modernos existencialistas, adquiere una vivida significación en el relato de Frankl. Los prisioneros no eran más que hombres normales y corrientes, pero algunos de ellos al elegir ser “dignos de su sufrimiento” atestiguan la capacidad humana para elevarse por encima de su aparente destino.

En el libro, se aprende lo que hace un ser humano cuando, de pronto, se da cuenta de que no tiene “nada que perder excepto su ridícula vida desnuda”. Se encuentra el tema central del existencialismo: vivir es sufrir; sobrevivir es hallarle sentido al sufrimiento y si la vida tiene algún objeto, éste no puede ser otro que el de sufrir y morir. Pero nadie puede decirle a nadie en qué consiste este objeto: cada uno debe hallarlo por sí mismo y aceptar la responsabilidad que su respuesta le dicta. Si triunfa en el empeño, seguirá desarrollándose a pesar de todas las indignidades.

Frankl gusta de citar a Nietzsche:

“Quien tiene un porque para, vivir, encontrará casi siempre el como”.

Viktor Frankl deja expuesto que las personas que mas soportaban ese terror, tenían un motivo para hacerlo. Creían en que “debían” sobrevivir esa experiencia. Nuestra única posesión es la existencia desnuda. Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: “La elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias para decidir su propio camino”.

El Dr. Frankl explica la experiencia que le llevó al descubrimiento de la logoterapia. Prisionero, durante mucho tiempo, en los bestiales campos de concentración, él mismo sintió en su propio ser el significado de una existencia desnuda.

Sus padres, su hermano, incluso su esposa, murieron en los campos de concentración o fueron enviados a las cámaras de gas, de tal suerte que, salvo una hermana, todos murieron. ¿Cómo pudo él, que todo lo había perdido, que había visto destruir lo que valía, que padeció hambre, frío, brutalidades sin fin, que tantas veces estuvo a punto del exterminio… cómo pudo aceptar que la vida fuera digna de vivirla?.

Las creencias representan uno de los marcos de referencia más amplios para el comportamiento. Cuando uno cree algo en serio, el comportamiento es congruente con esa creencia.

Que es lo que se debe hacer cuando una creencia es disfuncional o limitante?

Las creencias no se basan necesariamente en un sistema de ideas lógico. De hecho, son notoriamente refractarias a la lógica. Su función no es coincidir con la realidad. Puesto que uno no sabe realmente qué es lo real.

Abraham Maslow explica una anécdota: Un psiquiatra trataba a un hombre que creía ser un cadáver. Pese a todos los argumentos lógicos del psiquiatra, el hombre persista en su creencia. Finalmente, en un destello de inspiración, el psiquiatra le preguntó: «¿Pueden sangrar los cadáveres?». El paciente respondió: «¡Eso es absurdo! Los cadáveres no sangran». Tras pedirle permiso, el psiquiatra le pinchó el dedo con una aguja y extrajo una gota de brillante sangre roja. El paciente se quedó mirando el dedo, completamente atónito, y al cabo exclamó:

«¡Que me aspen! ¡Ahora resulta que los cadáveres sangran!».

Lo más inteligente que puedo hacer es dejar de luchar contra lo inevitable.

Una mujer entrevistó a cien “supervivientes de cáncer” con la esperanza de averiguar qué tenían todos ellos en común. La autora del estudio definía a un superviviente del cáncer como una persona a la que se había diagnosticado un cáncer terminal con mal pronóstico de recuperación, pero que pasados diez o doce años seguía viva y sana. Lo más interesante era que no logró encontrar ninguna pauta común en el tratamiento. Los supervivientes habían recibido toda clase de tratamientos distintos, como quimioterapia, radioterapia, programas de alimentación, cirugía, curación espiritual, etc. Sin embargo, una cosa tenían en común: todos los supervivientes creían que el método de tratamiento que estaban siguiendo iba a dar resultado en su caso.

Era la creencia, no el tratamiento, lo que marcaba la diferencia

Mientras la psicología adopta una actitud restrictiva con respecto al fenómeno de la mente humana, las neurociencias facilitan e impulsan su comprensión. La mente se define como la capacidad del sistema nervioso de ser consciente de sus propios procesos y causa de su propia programación. En el hombre, esta función emergente del sistema nervioso es, además, consciente de su propia existencia y capaz de decisión y de propósito.

Según Robert Dilts en su libro “Identificación y cambios de creencias”, la fórmula para el cambio es:

Estado presente + recursos = estado deseado. Lo que nos limitan los recursos, son las interferencias (saboteadoras).

Como crear un cambio? A través de los siguientes pasos:

  1. Identificar el estado presente;
  2. Identificar el estado deseado;
  3. Identificar los recursos adecuados (estados internos, fisiología, información o habilidades) que se necesitan para pasar del estado presente al estado deseado;
  4. Eliminar cualquier interferencia que sabotee los recursos.

En definitiva podemos resumirlo de la siguiente manera:

Hay que querer cambiar, saber cómo cambiar y darse la oportunidad de cambiar

Hay cuatro elementos adicionales que pueden influir sobre el cambio:

1) la Fisiología, 2) las Estrategias, 3) la Congruencia y 4) los sistemas de Creencias.

Cualquier cambio que realice usted se verá influido de alguna manera par cada uno de dichos elementos, que podrían agruparse así:

La fisiología y las estrategias tienen que ver con el “saber cómo”. ¿Cómo desarrollar una conducta determinada?

La congruencia y las creencias tienen que ver con “querer hacer algo” o darse uno mismo la oportunidad de hacerlo. Tiene usted que ser capaz de establecer un compromiso personal pleno y no luchar consigo mismo ni con otros para poder cumplirlo. Asimismo, también tiene que ser capaz de creer que es posible para usted. La neurociencia también determinó que la voluntad es limitada.

Esto recuerda la frase de Sun Tzé en el arte de la guerra: “Elige tus batallas”.

Joseph Yeager, definió los tres componentes necesarios para un cambio eficaz:

a) Querer cambiar;

b) Saber como cambiar;

c) Tener la oportunidad de cambiar.

Siguiendo la línea de Yeager; Banker Hunt, fallecido millonario norteamericano, que sin estudios, generó negocios en escala en la industria del petróleo; decía que la fórmula del éxito es muy simple:

  • Te proponés que es lo que querés.
  • Decidís cual es el precio que estás dispuesto a pagar para que suceda
  • Lo pagás.

La mayoría de la gente falla en el 2do punto. No saben dimensionar cuanto les va a costar (en esfuerzo) algo.

“Todo lo que es posible creerse, es imagen de la verdad” (William Blake).

Creer es crear al mismo tiempo.

Creer es caminar hacia adelante. Crear el siguiente escalón sobre el vacío. Es crear de la nada, otra realidad.

Ser creadores es la misión de nuestra naturaleza humana. Si crees que el mundo puede cambiar, lo estás cambiando. La fe es consciencia y creación. No es ver para creer, es creer para ver.
La creación antecede a la creencia. El espíritu es el creador de la materia. Creer en uno es volver a ser niño jugando al recreo con Dios.

Lo que se hace bajo la presión de la sociedad y de las circunstancias no importa mucho, pues en su mayor parte es mecánico, una mera reacción a los impactos. Es suficiente observarse a uno mismo desapasionadamente para aislarse completamente de lo que está ocurriendo. Lo que se ha hecho sin atención, ciegamente, puede sumarse al destino de uno, de otro modo apenas importa.

Un guía solo pide una cosa: claridad e intensidad de propósito, un sentido de responsabilidad para con uno mismo. La realidad misma del mundo debe ser cuestionada. ¿Quién es el guía, después de todo? Un maestro viene para llevarnos a lo real; no hay que esperar nada mas.

El guía quiere que uno se vea a si mismo como él lo ve. Entonces no necesitarás un Gurú a quien obedecer y seguir, ya que uno obedecerá y seguirá a la propia realidad.

Es un trabajo en el que hay que separar lo observado del observador y abandonar las falsas identificaciones.

Cuando se tiene un momento libre, es bueno mirar dentro. Lo que es importante es no perder la oportunidad cuando se presenta. Si uno es serio, usar el ocio plenamente, es suficiente.

La dificultad está en que uno quiere la realidad y al mismo tiempo se tiene miedo de ella. Uno tiene miedo porque no se la conoce. Las cosas familiares son conocidas, uno se siente seguro con ellas. Lo no conocido es incierto y por lo tanto peligroso. Pero conocer la realidad es estar en armonía con ella. Y en la armonía no hay ningún lugar para el temor.

Un niño pequeño conoce su cuerpo, pero no las distinciones basadas en el cuerpo. Es solo consciente y feliz. Después de todo, ese era el propósito para el que nació. El placer de ser es la forma más simple del amor de sí mismo, que más tarde se convierte en amor del Sí mismo.

Ser como un niño, sin nada que se interponga entre el cuerpo y el “sí mismo”. El ruido contante de la vida psíquica está ausente. En el silencio profundo el sí mismo contempla el cuerpo. Es como el papel blanco en el que todavía no se ha escrito nada. Ser como un niño, en lugar de intentar ser esto o eso.

Ser un observador plenamente despierto del campo de la consciencia. Pero no debe haber ningún sentimiento ni idea interponiéndose entre uno y el campo, al punto que todas las distinciones pierdan su significado. El amor de uno y el amor de todo se funden en el amor, puro y simple, dirigido a nadie, negado a nadie.

Permanecer en este amor, ir cada vez mas profundamente dentro de él, investigarse a uno mismo y amar ese proceso será clave para, no solo resolver sus propios problemas, sino también los problemas de los demás.

Uno es como un niño recién nacido. El niño ya era antes, pero no era consciente de su ser. A su nacimiento un mundo surgió en él, y con él la consciencia de ser. Ahora uno solo tiene que crecer en consciencia.

El niño es el rey del mundo, cuando crece, se hace cargo de su reino. La principal cosa que ayuda es tener la realidad dentro. Ella se afirmará a sí misma.

Uno se hace ciertas preguntas debido a que no está seguro de si mismo. Y usted no está seguro de si mismo debido a que uno nunca se ha prestado atención a uno mismo, solo a sus experiencias. Lo principal es la seriedad. Ser honesto con uno mismo, para no traicionarse.

Para ir más allá uno necesita la inmovilidad alerta, la atención serena. Encontrarse y ser libre.

Eso que penetra todo, a lo que nada transciende y que, como el espacio universal nos rodea, llena todo completamente desde dentro y desde fuera, ese Supremo no dual, eres tú. (Sankaracharya)

Finalizando.

Hace unos años tuve la oportunidad de charlar ante mas de 500 personas sobre un tema a elección en menos de 6 minutos.

Elegí de título: “Que hacemos con lo que creemos ser?”.

Hablé sobre la idea de lo que me hace “ser” mostrando aristas de mi sistema de creencias

Todo, comienza con una acción.

“Si hacés lo que te gusta, te sentís libre;

Si te gusta lo que hacés, te sentís bien”.


7.- BIBLIOGRAFIA

El hombre en busca del sentido. Viktor Frankl.

7 hábitos de la gente altamente efectiva. Stephen R. Covey

Identificación y cambios de creencias. Robert Dilts, Tim Hallborn y Suzi Smith.

Estructura y función de la mente humana. J.L. Gonzalez de la Rivera. Psiquis 346/97. Volumen VIII /97

Articulo “El ciclo de cambio de creencias” Robert Dilts. Fundación Quantum.

Yo soy eso. Conversaciones con Sri Nisargadatta Maharaj

Introduction to buddhism, Tushita Meditation Center, Dharamsala, India

Film: “Creer es crear” de Santiago Pando Marino

Libro: Viviendo Deliveradamente. Autor desconocido

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